Hace unos días fue detenido un individuo que prometía un puesto de trabajo en el Metro de Madrid a través de un portal de empleo en Internet. El estafador creó una empresa desde cero (cosa nada complicada) supuestamente contratista. Una vez tuvo a sus candidatos (los cuales no eran pocos como podéis imaginar) les obligó a cortear un curso de formación valorado el 200 €, por supuesto, una vez abonada la cantidad, simplemente desapareció con todo el dinero.
Aunque no es una estafa muy común, es cierto que los delincuentes aprovechan la debilidad de los demás, en este caso se centran en los parados, un tipo de víctima que ante la desesperación de conseguir un puesto de empleo arriesga ante peticiones tan extrañas como la de este individuo. Por supuesto, Internet permite crear más credibilidad a la estafa que en persona y ese es el cuidado que debemos tener.